8 de marzo, yo tengo 2 problemas

YO TENGO DOS PROBLEMAS”. Esta frase fue pronunciada hace años por una compañera en una reunión en la que, una vez más, tratábamos de explicar a algunas personas por qué, en las organizaciones mixtas, la lucha antipatriarcal debe impregnar la lucha anticapitalista; por qué nosotras - para empezar nosotras, pero no sólo nosotras- queremos organizarnos para combatir el patriarcado y el capitalismo, que no son lo mismo pero se retroalimentan y apuntalan. Y es que nosotras tenemos (¡como mínimo!) dos problemas esenciales: somos mujeres y somos trabajadoras.

No tenemos más remedio que construir colectivamente organizaciones que combatan los dos sistemas frontalmente, de formas compatibles pero diversas.

Las estadísticas son frías, los datos esconden matices, simplifican lo complejo, pero hay cifras que vomitan, gritan, escupen discriminación, dolor e invisibilidad:

 22%... Las mujeres cobran de salario medio anual un 22 por ciento menos que los hombres (19.502 euros frente a 25.001 euros).

21,3%... La tasa de riesgo de pobreza es mayor en el caso de las mujeres: 21,3% frente al 20,1% en el caso de los hombres.

15,2%... de las mujeres tiene unos ingresos menores o iguales al salario mínimo interprofesional (641,2 euros al mes) en tanto que ese porcentaje se reduce al 5,6 en el caso de los hombres.

97,3%…de las personas ocupadas a tiempo parcial por hacerse cargo del cuidado de los hijos de menos de 14 años son mujeres.

82,2%... de las personas desempleadas por hacerse cargo de los hijos e hijas son mujeres.

38,2%... es la cifra de mujeres que dejan de trabajar después del nacimiento de un/a hijx, frente al 7,4% de los hombres.

62,3%... A medida que aumenta el número de hijxs menores de 12 años disminuye la tasa de empleo femenino y aumenta el de los hombres: la tasa en el caso de ellas pasa del 68,4 al 62,3 y en ellos se eleva del 79,3 al 82.

4,29 h… Las mujeres dedican de media diaria 4 horas y 29 minutos a los cuidados (“hogar y familia”), mientras que los hombres dedican 2 horas y 32 minutos.

597,21€… Una pensionista percibe al mes una media de 597,21 euros, mientras que la pensión media de un hombre es de 971,92.

 

La nueva reforma laboral también profundiza el patriarcado.

En tiempos de crisis, el capitalismo muestra su versión más patriarcal, se ceba sobre los derechos de las mujeres, echando por tierra conquistas logradas por generaciones de feministas luchadoras. Y es que, con la nueva reforma laboral:

·Es posible hacer horas extras en contratos a tiempo parcial (y ya vemos que el 97,3% de las personas empleadas a tiempo parcial con menores a cargo son mujeres).

·Desaparecen las bonificaciones a la reincorporación de empleadas que estuvieran de baja por maternidad o en excedencia para el cuidado de sus hijxs. Este dato, junto al “abaratamiento” del despido (ampliación de las causas de despido objetivo), abre la puerta de par en par a los despidos de mujeres durante su baja por maternidad. Precisamente la acumulación de cargas familiares sobre las mujeres hace que seamos las primeras en ser despedidas.

·Queda totalmente en manos de la empresa la modificación de los horarios de trabajo o los permisos o lactancia o cuidado de hijxs.

 

En recortes sobre los servicios sociales básicos, “para eso estamos”.

El gobierno del PP acelera la paralización, ya iniciada por el P$OE, de la (de por sí insuficiente) Ley de Dependencia, lo que supone el trasvase de costes y carga de trabajo hacia el trabajo no remunerado: el sistema pretende mantenerse a través del trabajo no pagado de atención a la salud y la enfermedad, de cuidados en general, realizado mayoritariamente por mujeres de forma gratuita y en la sombra. La jugada es completa: los servicios sociales públicos se dejan “morir” por falta de financiación, se implantan sistemas de copago, pero el sistema se mantiene (¿intacto?) apoyado en la división sexual del trabajo y la triple jornada de las mujeres.

En el marco de la privatización de los servicios públicos, los recortes sociales decretados desde el Gobierno Central y los Autonómicos– amparados por la UE e instituciones económicas internacionales- se ceban sobre las políticas de igualdad. Este proceso, iniciado por el gobierno anterior, está suponiendo el cierre de centros de acogida para mujeres víctimas de violencia, centros municipales de atención a las mujeres, bibliotecas de mujeres, centros de orientación, asesoría jurídica, institutos de la Mujer, etc. Por supuesto, la privatización de los servicios exacerba las diferencias de clase, dejando fuera del sistema de atención, formación e información en salud sexual y reproductiva, violencias de género, etc, a las mujeres trabajadoras, precarias, con bajos ingresos, y, sobre todo, a la mayoría de las compañeras inmigrantes, que no pueden pagar los servicios privados.

 

En este contexto, las mujeres volvemos a tener que dar explicaciones para abortar.

Para que no quede un resquicio de oxígeno y como cuadratura del círculo, el gobierno, aplaudido por la derecha más recalcitrante – es decir, la que representa la Iglesia Católica – reforma la ley del aborto y nos devuelve a la lógica de los supuestos: la necesidad de dar explicaciones para abortar, la tutela pública sobre nuestros cuerpos. Se vuelve a poner nuestra decisión, nuestra libertad, en manos de “profesionales”.

Ningún gobierno ha abordado una política seria y no estigmatizada de información y formación sexual, tarea imprescindible y siempre obviada. Además, los avances hacia la plena igualdad de derechos reproductivos de todas las mujeres, sin discriminaciones relacionadas con el género o la orientación sexual, han sido limitados y… es probable que no duren mucho.

 

Mientras, la Iglesia sigue siendo el puntal del patriarcado.

Continuamos con más razones para la rabia antipatriarcal y anticapitalista. La Iglesia Católica, institución que se dedica a reprimir de forma sistemática nuestra sexualidad, legislando en la sombra contra nuestros cuerpos y nuestra libertad, “nos cuesta” anualmente más de 6.000 millones de euros.

Sí, eso es, 6000 millones de euros para sostener a quienes imponen de facto la definición de normalidad, la heteronormalidad; a quienes cada día promueven, con enorme éxito - todo hay que decirlo- el modelo único de familia heterosexual burguesa, la represión de la diferencia y la diversidad y la perpetuación de valores misóginos y homófobos; a quienes se frotan las manos antes recortes en educación pública que esconden una política de subvenciones, cesiones de terrenos y exenciones fiscales a los centros concertados y privados, en muchos casos religiosos.

 

Podríamos seguir cargándonos de razones y repartiendo nuestra rabia feminista y socialista, pero PREFERIMOS LUCHAR POR:

El fortalecimiento de las redes feministas anticapitalistas, comunistas, libertarias, autónomas, auto-organizadas o en colectivos mixtos, buscando acuerdos de mínimos y extendiendo las luchas por la liberación de todos, absolutamente todos, los seres humanos.

Garantizar la visibilidad de la explotación específica que sufrimos las mujeres y aterrizarla en todas y cada una de las luchas en las que participemos: contra la reforma laboral, contra la privatización de los servicios públicos, contra la reforma de las pensiones, etc…

Denunciar, desgañitarnos y dejarnos la piel, como siempre, ante este nuevo retroceso en nuestro derecho a decidir. Que nos oigan, que no se puedan esconder ante esta ola de rabia que les recuerda: ¡Nosotras parimos, nosotras decidimos!

Acabar con el tutelaje que ejerce la Iglesia Católica sobre leyes, gobiernos, presupuestos, moral, modelos sexuales e imposición de la heteronormalidad: ¡Sacad vuestros rosarios de nuestros ovarios!

 

Desde Red Roja queremos contribuir, con todas nuestras fuerzas, a la construcción del hilo feminista anticapitalista. Os animamos a organizar la rabia en mil lugares y de mil formas.

 

 

 

LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA SERÁ FEMINISTA O NO SERÁ